
Sus orígenes datan del siglo octavo antes de Cristo en la antigua Grecia, desde entonces se opinaba y deliberaba sobre asuntos que concernían al colectivo en el Ágora. Debido a cuestiones filosóficas los hombres se reconocieron como seres autónomos y dotados de libertad, a partir de esta moción, se rigieron en un sistema similar a la democracia.





